Yo te miré con ojos de pueblo, y te supo a té verde lo que sin abrir la boca conté, y sabiamos que el aire es de nadie, y que en plena calle, las cosas se viven a flor de piel.
Lejos de altas esferas, redondas y opacas que no entenderán la bondad ni los detalles,
nos declaramos enemigos de tantas carreras , obligaciones y malas maneras.
Nos amansamos intentando comprender lo que las paredes nos decían, que se olvidaron del gotelé esos muros lisos, que a falta de honestidad y fé, se creyeron que podían dar avisos.
Nos cansamos de discutir con las paredes, y de barnizarnos el alma ante las embestidas, entendimos que no entendían , los que se creyeron el cuento, los que mas que hablar, pian y pian....
Revivimos, y hubo ojos de pueblo, de barrio y de fuego, manos que nunca se habían tocado que decidieron que era mejor ahora que luego.