Sabemos comprimir una sensación,
echarle el lazo y anudarla,
sabemos re-leer y encontrar del archivo la esperanza,
sin embargo nos cuesta improvisar,
coger la melena y soltarla,
cortarla,
que arda,
que se empape,
que se llene de barro y abrazos,
de vientos y faldas,
de amores,
de horrores y temblores de espalda,
no se si son los calores o esta mente que no aparca,
pero por si la ocasión la pintan calva,
yo rebusco en los cajones con la calma de los caracoles de mi barba.
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