subiste demasiado y no sabias bajar,
creiste ganar, y sacaste tus mejores manteles
sin saber que las mieles no se pueden manejar,
quisiste bien a quien te quiso
mas no quisiste querer
a quien no ofreciera un guiso,
un guiño o tu placer,
buscaste siempre un paraiso
sin saber que para ello es preciso
primero saber perder.
Hablaste y regalaste vacío al vacío,
cansaste al hastío en tu extraño vagar
sabias todo y te hacías el sorpendido,
simplemente por jugar.
Cerraste las puertas, a cal y canto
por eso del mal espantar,
se te olvidó que de tanto en cuanto
hay que abrir para refrescar,
la vida es tanto risa y llanto
y se llama miedo lo que te impide experimentar.
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